jueves, 24 de diciembre de 2015

Healthy Toast

Desde que comencé mi estancia en Montevideo, mis rutinas se han visto un pelín alteradas, sobre todo en lo referente a horarios. Sigo cumpliendo con uno de mis propósitos de año nuevo, que era desayunar todos los días, así que entre las 8 y las 9 me tomo dos tostadas con mantequilla y mermelada, un vaso de leche desnatada (acá no encuentro semi) con cereales o granola y arándanos.
La comida la hago a las 12, casi siempre de tupper, con lo que tengo por la nevera, con una base de pasta, arroz o couscous. Ahora que llega el  veranito, casi siempre son tipo ensalada, con verduras y alguna proteína. 
Así que cuando salgo de trabajar y llego a casa a eso de las 17:30, me muero de hambre y necesito comer algo. Para evitar los típicos snacks salados, he ideado una solución bastante sencilla, sana y muy sabrosa. 

Healthy Toast

Ingredientes

- Rebanada de pan de molde
- Aguacate
- Tomate
- Queso tierno (mezcla de vaca, oveja y cabra)
- Pechuga de pollo 
- Unas gotitas de zumo de limón

Utilizando la receta de pollo con naranja y soja, hago una pechuga de pollo completa y dejo que se enfríe totalmente. Lo bueno es que se mantiene en la nevera unos días y siempre está lista para consumir. 

Tostar la rebanada de pan de molde. En un bol, aplastar el aguacate para formar una pasta, añadiéndole unas gotitas del zumo de limón para evitar que éste se oxide. Luego untar sobre el pan. Cortar unas rodajas del tomate fresco y colocarlas sobre la cama verde. Encima, ubicar una loncha de queso y sobre ésta colocar unas lonchas de la pechuga asada. 

Un auténtico manjar que me salva todas las tardes. También se le pueden añadir otros ingredientes al gusto de cada consumidos como huevo duro, cebolleta... Probad con lo que tengáis por la nevera. Una merienda diferente que os puede servir incluso para una merienda cena. Sinceramente, mis cenas entre semana prácticamente han desaparecido debido a que este tipo de tostadas me dejan saciada. Como mucho, me tomo una sopa de verduras o un huevo cocido con aceite y sal o una tortilla de jamón. Y antes de meterme a la cama... mi infusión de carqueja. 

Eso sí, sé con completa seguridad que la semana que viene esta rutina desaparecerá y me pasaré las Navidades comiendo de todo, dándome caprichos que acá no puedo tener y ante todo, disfrutando.


Versión con huevo cocido


Saludos desde Montevideo.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Rutina de noche: cuidado facial

Una cosa que me ha preocupado durante muchos años es el cuidado de la piel del rostro. La tengo muy sensible y cuando salía de la ducha parecía un tomatito, con la cara roja roja y una sensación de tirantez y picor bastante desagradable. Probé todo tipo de productos y algunos de ellos me dieron buen resultado. Así que mi solución fue alternarlos, según iba terminándolos para que la piel no se acostumbrase a uno solo y así poder usarlos durante más tiempo.

Últimamente me ha dado por ver vídeos de rutinas de limpieza facial nocturnas, de día, de maquillaje, de desayuno, de comidas... y he de decir que se aprende un montón. Yo tenía ya mis propias rutinas, pero he incorporado algunos productos que han mejorado visiblemente la piel de mi rostro.
Me gustaría comenzar con la rutina de noche, puesto que he aprendido que es la más importante. Lo fundamental es la limpieza, y creerme cuando os digo que conviene dedicar 5 minutos a limpiar bien la piel antes de usar cualquier producto. Os voy a hablar de los productos que utilizo yo, y os voy a dar mi opinión personal sobre ellos y como funcionan sobre mi pobre piel sensible.

LIMPIEZA:

- Paso 1: Utilizo una toallita desmaquillante para eliminar la primera capa de suciedad. Ahora mismo estoy usando unas de Neutrogena que me van muy bien y dejan mi piel suave, pero acá son un poco caros estos productos y cuando regrese a España para las vacaciones de Navidad, haré acopio de las de Mercadona para pieles sensibles.

                                             

- Paso 2: La verdad es que no suelo utilizar máscara de pestañas a diario, pero en el caso de hacerlo, empapo un algodón con el Take the day off make up remover for lids, lashes & lips de Clinique o el Rinse-off eye make up solvent también de Clinique. Ambos me ofrecen un buen resultado y son muy cuidadosos con mis ojos.

                                             

                                             


- Paso 3: En los últimos años se han puesto de moda los cepillos. Los más conocidos son probablemente el Clarisonic y el Foreo luna de Philips. Son aparatos caros y por lo que he estado leyendo, no me convencen mucho para mi tipo de piel. Sin embargo, hace un par de meses me hicieron una demostración del cepillo sónico facial de Clinique y me enamoré de como me dejó la piel. Sencillamente como el culito de un bebé. No utiliza el sistema de rotación, sino de vibración así que no agrede la piel. Cuesta 119€ y los cabezales 20€ y duran 3 meses. De momento lo estoy usando con el Mild Soap de Clinique, pero realmente lo podéis utilizar con el que os venga mejor.

                                             


- Paso 4: Una vez limpio y seco el rostro, yo aplico un agua micelar con tónico Pureté Thermale 3 en 1 de Vichy que remata la limpieza y nos asegura que va a quedar completamente libre de impurezas.

                                             


HIDRATACIÓN:

A parte de sensible, mi piel tiende a la deshidratación, por lo que para mí, esta fase es muy importante.

- Paso 1: Sérum Hydrance Optimal de Avène. Hace apenas 3 semanas que lo he descubierto pero estoy encantada con él. Existen miles de serums en el mercado que se adaptan a cualquier tipo de piel y necesidad que tengamos. Es cuestión de probar y elegir. Aplicarlos siempre con la piel limpia, para que penetre hasta las capas más profundas. Notareis la diferencia prácticamente al momento.

                                             


- Paso 2: Aplicad un contorno de ojos para evitar que la zona se reseque y salgan arruguitas. Ahora mismo estoy usando dos. El que utilizo por la noche es el All About Eyes Rich de Clinique.

                                             


- Paso 3: Crema de noche. Yo he de admitir que este paso, desde que estoy en Montevideo me lo salto muchas noches, porque aquí empieza a hacer mucho calor y no me gusta cargar mucho la piel. Además, me he traído un poco en un tarrito pequeño, porque no me cabían más botes en la maleta. De todos modos, se trata de la Deep Recovery Night Cream de Rituals. No es parece mala crema, pero la sensación que me deja en la piel no me acaba de convencer, puesto que es un poco pesada.

- Paso 4: Por último aplico un poco de vaselina a los labios para hidratarlos una vez más antes de dormir. La vaselina Gal del botecito rosa de toda la vida.


Y eso es todo en cuanto a mi rutina facial de noche. Bueno, realmente me gustaría añadir que desde que me mudé al piso, estoy tomando una infusión de carqueja antes de meterme a la cama, que entre los muchos beneficios que ofrece esta planta se encuentra el de la eliminación de las toxinas de la piel. Ya os contaré a ver que tal me va y si noto alguna diferencia.



miércoles, 2 de diciembre de 2015

Pollo con salsa de naranja y soja

La primera semana en Montevideo fue una auténtica locura y mi estómago lo notó. Es rato en mí, pero perdí el apetito totalmente. Había días que sobrevivía con el desayuno y una empanada chiquita. Una vez encontré piso, me mudé y comencé a trabajar, todo se reguló y mis ganas de comer regresaron. , ¡Menos mal! 

Aprovecho para contaros que los precios de la comida y de otras muchas cosas son prohibitivos. La vivienda es cara pero no hablemos de la cesta de la compra. Así que ha tocado sacar la vena ahorradora y controlar los gastos. Para empezar, ir al supermercado con un poquito de cabeza y nada de hambre. Acostumbrada a hacer la compra para dos, ahora tengo que hacerme un planning de las comidas para poder consumir los alimentos antes que se pongan malos. 

Esta tarde, en vez de comprar un pollo entero o las típicas pechugas, opte por un muslo con contramuslo de pollo. Como he dicho, ahora tengo que aprovechar al máximo los ingredientes que aguardaban en mi nevera para ser consumidos,  así que le he preguntado al Sr. Google que podía hacer. Me he topado con una receta sencilla que he adaptado para poder usar lo que tenía en casa. ¡No tengo palabras para describir cuan rica estaba!

Pollo con mandarina y soja: (para 1 persona)

- 1 cuarto trasero de pollo
- 1 mandarina (o 2 si no tiene mucho zumo o son pequeñas)
- 4 cucharadas de salsa de soja (si es reducida en sal mejor, que hay que empezar a cuidarse un poquito)
- 1/2 cebolla
- aceite de oliva 
- 1 pizca de sal 

Lo primero, hay que limpiar el pollo quitándole la piel para que no tenga tanta grasa. Poner un chorrito de aceite de oliva en una sartén un poco profunda y comenzar dorando un poco  la carne. Cortar la cebolla en juliana y añadirla a la sartén. Justo en ese momento, añadir la pizca de sal para que la cebolla suelte un poco de agua. 

Exprime la mandarina y añádele la salsa de soja. Cuando la cebolla adquiera un color transparente, añade la preparación, tapa la sartén y deja que cueza a fuego medio. Si ves que necesita más líquido puedes añadir una segunda mandarina con un poco más de soja, o simplemente un chorrito de agua.

¡Y ya está listo para consumir! Puedes dejar que la salsa se evapore completamente aunque recomiendo probarla antes. No querrás que desaparezca. 


En mi caso, lo he mezclado con arroz y lo llevaré mañana al trabajo en un tupperware, pero no he podido resistirme y he probado unos trocitos acompañados de una ensalada verde con tomatitos cherry y pepino. ¡Rico rico! 

¡Buen provecho!